Se trata de la Phoracanta recurva o taladro del eucalipto, que no se encuentra bajo control oficial del SAG. Por ende, los propietarios de los árboles dañados no están obligados a tomar medidas para combatirla. No obstante, desde el municipio responden que emprenderán acciones cuando les notifiquen del tema.

Marcela Catalán
El 11 de noviembre pasado, Gabriel Cavieres subió hasta el Cerro San Juan junto a profesionales del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) para tomar muestras en este sector de Machalí. El objetivo era examinarlas en un laboratorio del mencionado organismo gubernamental, con el fin de averiguar cuál era la causa de daño sufrido por 23 árboles de la zona. Es así como se realizaron dos análisis en base a dicha visita, uno de los cuales ya arrojó sus resultados: están infectados con la Phoracanta recurva, conocida como el taladro del eucalipto.
Asociado principalmente a este género arbóreo, se trata de un insecto de origen australiano. En cuanto al impacto que genera, sus larvas de primer y segundo estadío penetran entre la corteza y el leño, por lo que la especie donde se 'arrima' responde liberando savia. Ése es el primer síntoma.
Consultado sobre qué injerencia poseen en la materia, Rodrigo Sotomayor, director regional del SAG, explica que ésta “no es una plaga bajo control oficial del SAG”. Es decir, no cuentan con programas destinados a su combate, “ni requisitos obligatorios para los propietarios” de los troncos. De todas maneras, aclara que el insecto fue detectado en el país en 1997 en la Región Metropolitana. Respecto a su distribución actual, agrega que se encuentra “ampliamente” entre Valparaíso y el Maule.
Acerca de los factores que pudieron incidir en su llegada al Cerro San Juan, Cavieres apunta a la presencia de un “relleno sanitario” en el sitio. “Para el terremoto, allí se fueron a botar todos los escombros y maderas podridas con todo tipo de enfermedades. Estoy en la teoría de que estos árboles fueron contaminados, producto de este problema ambiental”, acusa.
En referencia a esta hipótesis, Sotomayor contesta que “un relleno sanitario no debiese tener relación con la plaga en el lugar”. Sin embargo, añade que el estrés sí tiene influjo en su aparición. “El eucalipto tiene un requerimiento hídrico de al menos 500 milímetros de precipitaciones por temporada, lo cual debe entenderse como una demanda muy alta”, precisa. Por eso, dice que los escenarios de “sequedad implican una condición de estrés hídrico para los árboles y, por tanto, mayor susceptibilidad al ataque de ésta y otras plagas”.
Respecto a cómo enfrentar la presencia del taladro de eucalipto, el director regional del SAG recuerda que, gracias una iniciativa público privada del año 2000, pudieron introducir un insecto sudafricano. Se trataría de la Avetianella longoi, microavispa que “se ha convertido en un exitoso controlador biológico” de la Phoracanta recurva.
En cuanto a otras alternativas, responde que es posible “mejorar la condición” de los árboles afectados. Esto, a través del riego o de la realización de raleos sanitarios. Sotomayor argumenta que esta última acción es recomendada por motivos de seguridad, “ya que pueden caer ramas y dañar a las personas”. Del mismo modo, cuenta que igualmente sugieren colocar cebos “para la postura de las hembras”. De todas maneras, declara que esto debe ser monitoreado de forma continua. Acerca de cómo evitar que este insecto se extienda, asegura que no se debe regalar madera del raleo. “Aquello puede trasladar todo tipo de plagas hacia lugares con árboles sanos”, sostiene.
“Las medidas de control están sujetas a la voluntad de los propietarios de los árboles. Sólo podemos quedar en el campo de la recomendación, porque no tenemos facultades legales para obligar (…), sea ésta una municipalidad, como es el caso, o un productor forestal. También podemos sugerir reforestar con especies nativas, adaptadas al régimen hídrico de la región”, esgrime sobre la injerencia del SAG en esta materia.
Cabe señalar que en la visita del 11 de noviembre al Cerro San Juan, profesionales de la organización agropecuaria tomaron una segunda muestra que, de acuerdo con Sotomayor, fue captada de un olmo. Estamos a la espera de los análisis correspondientes”, indica la autoridad acerca del resultado de dicho examen.
Alcalde de Machalí: “Haremos lo que nos corresponda”
Consultado sobre el tema, el alcalde de Machalí respondió, al cierre de la presente edición, que todavía no son notificados por el SAG acerca de la aparición del taladro de eucalipto. “No tenemos nada oficial. Estamos esperando el documento, (pero) haremos lo que nos corresponda para poder atacar o talar, dependiendo de las instrucciones que nos den”, sentenció José Miguel Urrutia.
EL RANCAGUINO
1:34 a. m.
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